kraken Tras avistar en la lejanía del rugiente cantábrico invernal la siluete difusa entre las olas de lo que parece ser un calamar gigante, la bestia marina que los nórdicos llamaron Kraken, José Yáñez no vacila en lanzarse a la mar y luchar con la criatura en singular combate a muerte, ayudado sólo por la fuerza de sus desnudas manos. Casi ahogado por sus tentáculos de más de un metro de longitud, arrastrado a los fondos abrazado a su gelatinoso cuerpo y cegado por sus ataques de tinta negra, con una hábil maniobra de sus brazos consigue agarrarlo por detras de su gigantesca cabeza, y sacarlo poco a poco del líquedo elemento donde la bestia marina queda fuera de combate. Así es la vida en la dura costa del Finisterrae europeo. Un sabroso guiso será el más probable destino de la terrible bestia capturada por un marinero jubilado viveirense, que no se dejó asustar por la criatura que atormentaba a los vikingos en sus peores pesadillas