Sí, las maletas con ruedas, que gran invento, verdad. ¡Pues no!. Bueno, lo que son las ruedas y tal asi de primeras pues parece que está bien. Pero luego viene la segunda parte. En algún momento de la historia alguien decidió hacer las aceras de esas baldosas con baldosines cuadraditos, las típicas beige y rojas que hay en todoas los sitios no turísticos. Y claro, sales tan contento de la estación con tu maleta con ruedas, mucho mas grande que las maletas que tenías antes, por que esta tiene ruedas y no cuesta nada llevarla, por supuesto. Y además, como tiene ruedas, pues pasas de coger un bus o un taxi y decides ir andando a disfrutar del día. Mal, muy mal, de las peores decisiones de tu vida. Llegarás a donde quiera que vayas con el brazo dolorido, quejándote por tu maravillosa idea de ir andando en lugar de en bus (aunque por supuesto ya no lo vas a coger porque estás llegando y total para lo que queda...), y tu psique taladrada por el ensordecedor ruido que hacen las ruedas cutres de la maleta sobre las dichosas baldosas esas. Además, simpre puedes estar de suerte y al subir o bajar un bordillo romper una de esas, a estas alturas ya, diabólicas ruedas. Sin olvidar esa antinatural postura medio retorcido hacia atrás con el brazo estirado como si te dispusieses a hacer el puente, seguro que nada buena para la espalda. Antaño la vida era mucho más sencilla, con una mochila grande y una maleta de toda la vida, mas pequeña por aquello de que pesaba. Salías de la estación, cogías un autobús y llegabas tan contento a casa. En el fondo la culpa es mía por dejarme enbaucar por ese pseudo-invento barato. Además, eso ya estaba inventado y era el carro de la compra que llevan las señoras a la plaza, solo que con unas ruedas como dios manda y un asa cómoda y manejable. Un raro ejemplo de triunfo de la involución.